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Aconsejamos que no se realice de golpe. Lo mejor es ir sustituyendo gradualmente las tomas de leche materna por el biberón. De esta manera haremos que el bebé se vaya acostumbrando poco a poco a su nuevo tipo de alimentación.

Todo depende de cada caso, pero en general sobre los 12 meses de vida el bebé come casi de todo, desde purés y alimentos líquidos como la sopa, hasta pan y galletas que mordisquea, así que es el momento de dejar de triturar para que se acostumbre a masticar, aunque sigamos manteniendo algunos platos triturados.

La recomendación por parte de los expertos internacionales en alimentación infantil es que la introducción de la leche de vaca en la alimentación de los lactantes se retrase como mínimo hasta los 12 meses de edad, y a poder ser hasta los 3 años. Hasta ese momento pueden seguir utilizándose las leches de continuación, o pueden empezarse a utilizar las fórmulas 3 o de crecimiento. La razón es que hasta ese momento el sistema digestivo y renal de los bebés todavía está en proceso de desarrollo y la cantidad de sales minerales y proteínas de la leche de vaca pueden resultar excesivas para ellos. Además, la leche de vaca es rica en grasa saturada y pobre en hierro y ácidos grasos esenciales.

Depende mucho del bebé y de la recomendación del profesional. Sin embargo, en Nutribén® aconsejamos lo siguiente:

A partir de 4 meses podemos añadir a su dieta: zumos, purés de frutas, papillas sin gluten e inicio al gluten paulatinamente.
A partir de 6 meses podemos añadir a su dieta: papillas con gluten, purés de verduras, carne blanca y/o ternera. Leche de continuación.
A partir de 8-10 meses podemos añadir a su dieta: purés de  pescado blanco y/o legumbres.
​​​​​​​A partir de los 12 meses podemos añadir a su dieta: papillas y copos Nutribén® desayuno. Preparado lácteo de crecimiento.

La alfalactoalbúnima es una proteína, predominante en la leche materna, sin embargo en las fórmulas infantiles su proporción es relativamente baja. Esta diferencia es la que hace que el perfil de aminoácidos entre una leche y otra sea diferente. Las fórmulas infantiles  tienen que añadir una cantidad de proteínas superior a la de la leche materna y ese exceso de proteínas puede llevar a una carga renal de solutos alto (haremos trabajar de más al sistema del bebé y eso es algo contraproducente en un sistema poco desarrollado todavía). Por eso nuestra línea proalfa de Nutribén® contiene alfalactoalbúmina, unas proteínas de alto valor biológico con la que proporcionaremos al bebé los aminoácidos esenciales para su correcto desarrollo sin someterle a un sobre exceso de proteínas. Además contiene todos los nutrientes necesarios en cada etapa para contribuir a su correcto desarrollo.Nutribén®  Pro-α Natal.Nutribén® Pro-α Continuación.Nutribén® Pro+ Crecimiento. Para más información sobre la línea proalfa, visita la ficha de producto en nuestra web.

Se recomienda conservar el envase sin abrir en un lugar fresco y seco. Una vez abierto, ciérrese bien con la tapa de plástico y consérvese en un lugar fresco y seco. Después de abierto, debe usarse en un plazo máximo de un mes.

Las fórmulas hidrolizadas pueden condicionar la expulsión de heces más pastosas, de color verde oscuro y de menor consistencia debido a que pueden inducir niveles elevados de motilina, responsables de un tránsito intestinal más acelerado, lo que contribuye a una menor reabsorción de agua y a una mayor cantidad de estercobilinógeno (color verde), que por el menor tiempo de tránsito no se habrá podido transformar en estercobilina (color marrón). Ello no justifica en modo alguno el abandono de estas fórmulas si su indicación es la adecuada.

Sí, puede ser de la agitación del biberón o del mismo bebe.

Los cacitos que indica el envase son orientativos. Si no se sacia se le echa otro cacito, pero siempre considerando que debe añadir un cacito por cada 30 ml de agua.

Alter farmacia no envía muestras de fórmulas especiales directamente a las madres. Estas muestras las podrá dar el profesional sanitario.

Fórmula hidrolizada (la 1 de 0 a 6 meses y la 2 de 6 meses en adelante) y la fórmula  de soja.

La fórmula sin lactosa  (la 1 de 0 a 6 meses y la 2 de 6 meses en adelante). La fórmula hidrolizada (la 1 de 0 a 6 meses y la 2 de 6 meses en adelante). Leche de soja.

No se dan muestras, ya que está prohibido para fomentar el uso de la leche materna.

Ahora mismo no se puede asegurar que una papilla no lleve trazas de leche, debido a que se fabrica en las mismas líneas de producción que otros productos que contienen leche o derivados, por lo que si pueden llevar trazas de leche. Esto viene indicado en la caja. Las variedades Sin Gluten no contienen trazas de leche, pero debe indicarlo en la caja (no debe poner  “puede llevar trazas de leche”).

Nuestras papillas Nutribén® están elaboradas sin azúcares añadidos, tal y como aconsejan los expertos en nutrición pediátrica. Las desarrollamos con un proceso productivo natural y sin procesos químicos, que supone un importante avance tecnológico, y que nos permite conservar el sabor original de los cereales: la hidrólisis térmica. Uno de los muchos  beneficios de la hidrólisis térmica es que produce menos azúcares.

La alergia alimentaria es una enfermedad en continuo aumento en la edad pediátrica. La sensibilización a alérgenos alimentarios tiende a producirse en los primeros meses de vida. Se define como una reacción inmunológica a sustancias inocuas presentes en los alimentos. El sistema inmune produce anticuerpos específicos contra estructuras proteicas específicas en la dieta. Este tipo de reacciones se denominan reacciones alérgicas.El tratamiento básico de la alergia e intolerancia alimentaria consiste en la exclusión de la dieta del paciente del alimento o alimentos que se estiman responsables de la sintomatología. En cuanto a la prevención, la promoción de la lactancia materna, junto con la restricción de alimentos en la dieta de las madres lactantes en niños de alto riesgo, el uso de fórmulas altamente hidrolizadas en el caso de que la lactancia materna no sea posible, y el retraso de la introducción de la alimentación complementaria, comenzando siempre por los alimentos menos alergénicos, son las recomendaciones mayoritariamente aceptadas para su prevención en los niños de alto riesgo y disminuyen, o al menos retrasan la aparición de síntomas alérgicos. En la primera infancia, la leche de vaca o una fórmula con proteínas intactas de leche de vaca, es uno de los alimentos que produce un mayor número de reacciones adversas. Según la clasificación de las reacciones adversas a los alimentos, propuesta por la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (ESPACI) pueden distinguirse desde el punto de vista patogénico, dos grandes grupos de reacciones adversas a las proteínas de la leche de vaca. Alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV)Reacciones adversas a las proteínas de la leche de vaca de mecanismo inmunológico comprobado. La sensibilización (desarrollo de la reacción) en niños hipersensibles ocurre durante el primer contacto con el sistema inmune y las proteínas extrañas.  Las manifestaciones clínicas se clasifican en inmediatas, intermedias o tardías en función del tiempo que transcurre desde la ingesta de proteínas de la leche de vaca y la aparición de síntomas clínicos. Estos síntomas pueden aparecer en muchos sistemas orgánicos, con síntomas específicos:Tracto gastrointestinal: vómitos, reflujo, diarrea, estreñimiento, etc.Piel: dermatitis, eczema, urticaria. Tracto respiratorio: respiración dificultosa, asma.Síntomas en el comportamiento: llanto, agitación, apatía. Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca (IPLV)Reacciones adversas a las proteínas de la leche de vaca en las que no se puede establecer el mecanismo patogénico. En la práctica clínica se utiliza este término para describir las reacciones clínicas con sintomatología, habitualmente digestiva, que se produce tras la ingesta de leche de vaca, y en las que no se puede demostrar un mecanismo mediado por IgE. Puede existir además, otras intolerancias como puede ser: intolerancia a la lactosa que se define como una mala digestión de la lactosa como consecuencia de una deficiencia de lactasa intestinal.Cuando existe deficiencia de lactasa, la lactosa no digerida llega al intestino donde es fermentada por la flora que produce agua, ácidos grasos de cadena corta (acetato, butirato, lactato) y gas (CO2, metano e hidrógeno). Esto provoca los síntomas propios de la intolerancia como son: flatulencia, dolor abdominal, etc. Para el diagnóstico de la intolerancia a la lactosa existen muchos procedimientos que pueden ser la detección de cuerpos reductores en heces, cuantificación del pH de las mismas, la prueba de sobrecarga oral y el test de hidrógeno espirado. La confirmación diagnóstica se consigue al comprobar la mejoría de los síntomas al retirar la leche de la dieta.  El tratamiento consiste en la exclusión de la lactosa en la dieta. Otro tipo de intolerancia es la intolerancia al gluten: El gluten es una proteína que se encuentra en la mayor parte de los cereales: trigo, cebada, centeno, avena, etc. Los cereales que no contienen gluten son arroz y maíz.En individuos genéticamente predispuestos, el gluten es el causante de la denominada enfermedad celíaca (EC). La EC es una intolerancia permanente al gluten. La EC produce una atrofia de las vellosidades intestinales que conlleva una malabsorción de nutrientes: proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. Los síntomas más comunes son: pérdida de apetito, pérdida de peso, diarrea crónica, distensión abdominal, alteraciones del carácter, retraso del crecimiento en el niño. El tratamiento consiste en la exclusión de gluten en la dietaSi sospechas que tu hijo podría sufrir intolerancia a algún alimento, consúltalo con tu médico.

Para preparar un biberón correctamente, se deben seguir estas indicaciones, ya que, el no cumplimiento cuidadoso de las instrucciones de preparación, puede perjudicar la salud de su bebé.

· Lavarse bien las manos.

· Lavar los utensilios que vaya a necesitar (biberón, tetina y rosca). Esterilizar el biberón junto con la tetina y la rosca en agua hirviendo durante 5 minutos.

· Hervir agua y dejar enfriar hasta que esté templada, a unos 45º C. Verter la cantidad adecuada en el biberón.

· Añadir el número de medidas rasas recomendadas en la Tabla de Dosificación que aparece en el etiquetado de cada fórmula Nutribén®.

· Cerrar el biberón y agitar hasta que el contenido completamente disuelto.

· Antes de alimentar al niño, comprobar que la leche está a la temperatura adecuada.

· Consumir inmediatamente después de la preparación del biberón. No conservar nunca los restos de la toma.

El biberón debe prepararse inmediatamente antes de la toma. Debe rechazarse cualquier sobrante del mismo.

Se recomienda conservar el envase sin abrir en un lugar fresco y seco. Una vez abierto, ciérrese bien con la tapa de plástico y consérvese en un lugar fresco y seco. Después de abierto, debe usarse en un plazo máximo de un mes.

Hay potitos® que llevan leche: Jamón, Ternera y Verduras 200g y 250g Crema De Patatas y Lenguados 200g Merluza Con Arroz 200g y 250g Cena Guisantes Tiernos con Jamón 200g Cena Crema de Verduras y Pavo 200g Cena Crema de Verduras y Merluza 200g ​​​​​​​Cena Crema de Verduras 200g.

Los Potitos® que no llevan leche, no pueden llevar trazas de leche.

Ningún producto Nutribén® lleva huevo o derivados del huevo.

· Agua potable: Hervirla siempre entre 1 y 5 minutos para eliminar las bacterias que pueda tener.
· Agua mineral: Escoge siempre agua de mineralización débil o muy débil, igual que en el caso anterior, hervir el agua mineral.

GMO y OGM. No tenemos productos transgénicos.

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